Tierra

¿Qué sustrato debo poner en el macetohuerto?

Poner tierra, ¿es suficiente?

Lo primero que tenemos que saber es que para que un huerto urbano se desarrolle con éxito, el sustrato debe reunir las siguientes características:

Poroso: Las raíces necesitan espacio para poder desarrollarse mejor, los sustratos compactados impiden el crecimiento de las raíces y no proporcionan una buena aireación, imprescindible para que las raíces respiren.

Buen drenante: Es muy importante que el agua circule de forma homogénea por todo el sustrato, de esta forma evitaremos la compactación y el sustrato se mantendrá esponjoso.

Rico en nutrientes: Los nutrientes son elementos imprescindibles en nuestro sustrato, las hortalizas tienen que obtener el alimento que necesitan para poder desarrollarse de forma adecuada y ver sus frutos!

Absorbente de humedad: Como acabamos de mencionar, buscamos un sustrato con buen drenaje para que el agua no se quede estancada y dañe las raíces por asfixia, por lo que tiene que retener bien la humedad para que las plantas puedan absorber el agua a medida que lo necesiten.

Ligero: Esta característica no es indispensable pero sí que la agradecerá nuestra espalda! Es común en los huertos domésticos mover los recipientes de sitio para buscar la mejor ubicación o simplemente por motivos de limpieza o estética, una vez que el sustrato se moja su peso aumenta considerablemente, utilizar un sustrato ligero nos ahorrará esfuerzo físico.

NUESTRA RECOMENDACIÓN: FIBRA DE COCO + HUMUS DE LOMBRIZ

Teniendo en cuenta todo lo anterior,  la opción más ligera (un 50% más liviana que el sustrato universal) es la mezcla de fribra de coco con humus de lombriz.

La fibra de coco la podéis encontrarla en formato ladrillo (que necesitareis hidratar siguiendo las instrucciones del fabricante) o ya preparado para mezclar. La proporción ideal es 60% del volumen del recipiente  de fibra de coco y  40% de humus de lombriz.

En la parte más baja  del recipiente, pegado a los agujeros de drenaje es bueno colocar perlita, vermiculita, piedra volcánica o algún elemento de reciclaje de grano grueso tipo corchos de botellas para favorecer un correcto drenaje.

Todos los ingredientes podéis encontrarlos en tiendas de bricolaje, viveros, algunos supermercados y en Amazon.

 


 

Podéis experimentar con vuestras propias fórmulas  en función del clima y la/s  especie/s que queráis cultivar, combinando uno o varios de los siguientes  elementos:

SUSTRATOS:

SUSTRATO UNIVERSAL: Es una mezcla de turbas que le dan estructura para que sea posible plantar en él y a veces llevan otras cosas como algo de fertilizante, perlita, corteza de pino, fibra de coco. No es recomendable utilizarlo como sustrato único. No tiene muchos nutrientes y su capacidad de retención de agua tampoco es buena.

TURBA: Es un sustrato muy completo y rico en nutrientes, pero se seca con facilidad y cuando ésto ocurre es difícil volver a rehidratarlo.

PERLITA: Es un compuesto mineral inorgánico de tipo silíceo.  Se utiliza para mejorar la aireación y aumentar la retención de humedad al mismo tiempo en los sustratos.  Es un material extremadamente ligero, con la apariencia de las bolitas de poliestireno o de diminutas palomitas de maíz.

VERMICULITA: Está compuesto de silicatos de magnesio, hierro y aluminio. Es capaz de retener más agua que la perlita.

FIBRA DE COCO: La fibra de coco es un sustrato obtenido a partir de los residuos que genera el coco, es un producto ecológico,  su extracción no produce ningún impacto medioambiental. Se airea con facilidad y retiene gran cantidad de agua, además es muy ligero.

ABONOS:

MANTILLO:  es un abono orgánico formado por la descomposición de la materia orgánica de zonas boscosas. Es un abono, no es un sustrato y no se puede plantar en él directamente porque se va descomponiendo y no aporta estructura (imprescindible para que las raíces no se asfixien).

COMPOST: abono orgánico formado por la descomposición de materia orgánica vegetal procedente de la huerta o el campo. Se utiliza para mezclar con el sustrato como abono y proporcionar así una mayor cantidad de materia orgánica al suelo cuando éste lo requiere. Pero ojo con él, porque si se usa en exceso puede quemar las raíces debido a su acidez.

HUMUS: es también un abono orgánico, producido por las deyecciones de lombrices. El mucílago presente en sus sistemas digestivos unidos a la materia orgánica digerida, proporcionan un abono suelto de gran calidad. Ayuda a retener el agua en el suelo, y por tanto aumenta la producción de frutas y verduras, ya que proporciona reservas de líquido y carbohidratos a las cosechas.

ESTIERCOL: es un abono natural de origen orgánico. El estiércol es el fertilizante orgánico por excelencia debido a su alto contenido en nitrógeno y en materia orgánica. Se ha utilizado desde la antigüedad para aprovechar los residuos del ganado y también, restaurar los niveles de nutrientes de los suelos agrícolas. Como es lógico, sus características nutricionales dependerán fundamentalmente del tipo de ganado en cuestión.

Antes de usar el estiércol como fertilizante, hay que tener en cuenta dos cosas. La principal de ellas es que no se puede añadir directamente a los cultivos si no que se debe aplicar un cierto tiempo antes de la plantación, el suficiente para que se produzca una degradación de la materia orgánica del estiércol. Dependiendo del cultivo, puede ser entre un mes o 15 días antes de la siembra.

Otra cosa importante a tener en cuenta es la dosis. Como en el caso del compost puede ocasionar problemas de acidez.